“¿QUÉ ES EL SABER?”

Paris 

Clase del 24/01/2007

00:46:23

“¿QUÉ ES EL SABER?”

Partamos, esta noche de lo siguiente: lo que está en juego en la transferencia como experiencia de discurso, es que, lo inconsciente, en la medida en que es imposible decir qué es, dado que ek-siste, no es aquello que puede volverse consciente.

Lo inconsciente, convoco a Lacan, en el seminario Encore,  no es que el ser  piense, sino que al hablar, goce y no quiera saber nada más, es decir, no quiera saber nada de nada al respecto.

¿Qué es esta dimensión del goce que se diferencia del principio de placer y displacer, abordada en 1973 para considerar la relación con el cuerpo, escrita con matemas? Algo del orden de una respuesta aparece nuevamente en el horizonte el año siguiente, el 21 de mayo, al comienzo del seminario Los no incautos yerran  cuando Lacan, en dos líneas, nos interroga precisando que si lo inconsciente estaba ligado hasta entonces para él al hecho de hablar, a partir del momento en que se le brindó la experiencia del discurso, lo inconsciente debería suponerse más bien a partir de la articulación de la palabra con el ser sexuado.

En la transferencia entre analizante y analista, hay algo que viene del lenguaje, avanzo con prudencia, algo que puede ser oído como aquello que pone en continuidad lo real de lo inconsciente con lo real del cuerpo ni bien se pone a hablar el ser parlante.

¿Cómo abordarlo? Ya que ese algo no es sin poner en dirección de un otro goce suplementario al goce fálico, un goce femenino. En otras palabras, si no hay La mujer como hay el hombre, es porque sólo hay una mujer en el sentido de singular, una por una. Más aún,  hay una parte femenina en todo ser parlante, que esté bajo la bandera hombre o mujer, cuyo enigma es tocar ese real de lo inconsciente.

Para abordar esta apuesta, partiremos junto a Casanova, no el mujeriego, sino aquél que escribe al final de su vida « Historia de mi vida » Dos  preguntas:  

¿Por qué escribe en francés, cuando habla italiano, veneciano, alemán y está solo en Bohemia, en Duchkov? ¿Por qué Casanova que adora Paris y Francia comienza a escribir en el momento en que estalla la revolución en Francia?

Desarrollaré mi hipótesis en una conferencia El siglo de Mozart y de Casanova, la sombra de las luces y la revolución francesa en La Sorbona el 27 de enero : Casanova transmite que hay algo en la lengua francesa, extraño para él ya que lo promueve como escritor y poeta, algo que se oye, especialmente en esa formulación que pronuncia Lacan con cierto espanto:  « cuanto más el hombre le presta a la mujer el confundirlo con Dios, lo cual la hace gozar, menos él es, menos odia, menos ama »

La ópera de Casanova va a girar en torno a esto, tras dos años de haber conocido a Mozart en Praga antes de la apertura de su Don Giovanni en septiembre de 1787, antes de que éste haya encontrado la apertura.

El punto de partida está en Venecia y en el Renacimiento. Con la difusión de los conocimientos ligados al desarrollo de la imprenta a mediados del siglo XV, algo se introduce porque el hombre ha dejado de mirar en dirección a Dios del cual esperaba todo hasta entonces, porque lo observa, la opsis le otorga un conocimiento sobre sus semejantes y sobre las leyes de la naturaleza.

La criatura es examinada, la cultura griega surge nuevamente, re-nacimiento. Pero a nosotros nos interesa en la transferencia, por qué un saber que ha podido aparecer entonces, también pudo hacerlo, de otra forma a fines del siglo XIX, momento en que Freud inventa el psicoanálisis a partir de lo que puede oírse en el ser parlante.

A los 64 años, en 1789, Casanova da cuenta, al comenzar « Historia de mi vida » de ese algo, cuando lo escuchamos hablar con su pluma crujiendo sobre el papel que él deja escuchar, que hay Otra cosa que aquello que describe en sus historias, dado que está la gran hacha de la Historia, aquélla que puede sacar la fijeza del sentido para develar lo que éste recubre, la dimensión del «goce-sentido»*

Me dirijo al aireno sólo soy monoteísta sino cristiano, fortalecido por la filosofía que nunca ha estropeado nada ¿Podemos oírlo, aún?

En el siglo XVIII, hay algo que el psicoanalista puede llamar hoy en día un real,  que supera los límites razonables de la buena conducta y del exceso. ¿Y si fuera ese real lo que acalló la revolución bajo el manto de los derechos del hombre? Es una pregunta que merece ser planteada. ¿Y si el Terror diera cuenta de su venganza por haber sido rechazado?

Philippe Sollers formula estas preguntas siempre tan actuales.

El poder de de la lengua francesa es omnipresente en Europa. ¿Podemos deducir que el testamento de Casanova que deja en secreto antes de partir definitivamente en 1798, ha sido transmitir, al buen entendedor por venir, el goce de la lengua que está en el corazón de la experiencia de la transferencia?

 ¿Podemos suponer además que eso es lo que lo sostiene, que lo retiene, que retiene los cuerpos invisiblemente y nos retiene en su compañía?

No podríamos haberlo dicho antes de loa años 60, es decir antes del momento en que fue hallado el manuscrito escrito de su puño y letra en francés. Hasta entonces, sólo contábamos con una traducción francesa de Jean Lafforges, profesor de francés, de una primera traducción al alemán del manuscrito.

Ahora bien, el recorrido, en sí del texto de Casanova, transmite la importancia del recubrimiento del goce por la censura. De allí a asemejar la aparición de la revolución francesa como sueno evolución¨ en el que se significaría un goce recubierto por la censura, más allá de lo que sabemos, a saber la desaparición de las desigualdades, hay un sólo paso que tiene consecuencias…

¿Qué es pues lo que se significa en el manuscrito del « goce-sentido »* que transmite entonces la lengua francesa? La existencia de un saber que lo saca de la fijeza que lo aprisionaba como mudo e incapaz de pensar. Por lo tanto no era sin saber durante su vida y tal vez más, al término de su vida, que tendría que rendirle cuentas de ese saber al Amo supremo, lo real justamente, que desde entonces no tendría que vengarse, en especial durante su encarcelamiento en Plombs.

Esto sería « Historia de mi vida », ¡Otra cosa que lo que suele comprenderse! El testimonio de una presencia, antes de que la oyera Freud en el discurso de las mujeres histéricas y que Lacan nombrará como aquello que anuda real, simbólico e imaginario del cuerpo.

A los ocho años, Casanova  descubre un saber que no olvidará jamás porque éste no lo ha olvidado, saber pasado por una mujer, una bruja, al cual es llevado por una  mujer que lo quiere, su abuela, y la experiencia de la parte femenina de todo ser parlante que le transmite un poeta, Baffo.

Es un don gratuito, el de la significancia, que lo guiará en su relación al Otro, en particular, en la siempre angustiante perspectiva de qué quiere la mujer « Was will das Weib? » ante la cual Freud se prosterna.

Este don que renueva, bajo su pluma, el enigma del goce femenino y del cual nos priva el saber técnico actual, es la experiencia de un despertar que despabila al anonadado pequeño Giacomo.


* NdT: Neologismo de Lacan que juega con la homofonía de “jouissance” (goce) y “jouis-sens” o “j’ouis-sens” (goza sentido / oigo sentido, respectivamente).

¨ NdT: Neologismo del autor basado en la homofonía de “révolution” (revolución) y “rêv evolution” (sueño evolución).

* NdT: Idem nota anterior.