Clase del 10/01/2007
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Apenas se pone a hablar el parlêtre, se supone que hay un saber, que ese saber está en el Otro y que está más allá de todo conocimiento. En otros términos, el saber tiene un precio, tiene un costo, que nos pone en dirección al goce. Por ello no puede éste ser apre(he)ndido.
En otras palabras, todos los datos que se escuchan habitualmente en nombre del psicoanálisis sobre tal o cual tema y que por ello son elementos de conocimiento, aunque no dejan de ser interesantes, están a un lado del saber de la experiencia de la transferencia que Lacan denominó « discurso analítico ».
El « discurso analítico » adviene por una experiencia de discurso muy particular que está ligada a la presencia de algo que éste va a inventar, el inasible objeto (a) que ubica en posición de agente.
Para avanzar, hemos partido de aquello que Freud denomina Kränkung en un texto, que el traductor tradujo como si se tratara de Krankung. Y este efecto de la censura recubre lo que está en juego; se los digo en alemán:
das Leiden erdultete schweigend als « Kränkung » que puede ser traducido en español como: «el sufrimiento vivenciado al callar, como experiencia de mortificación y no como « afección »
Freud recibe a Lucy R, una gobernanta de origen inglés que está en Viena y que se encarga del funcionamiento de la casa de un industrial vienés cuidando a sus hijos. Esta comienza a tener síntomas. Ahora bien, en el preciso momento en que se escribe este texto, se plantea efectivamente la cuestión de callar, schweigen, en la transferencia cuando Freud le reprocha à Lucy R. no haberle dicho lo que ésta dice saber.
Mientras él le reprocha haber callado, no puede tener en cuenta que hay un tiempo particular que permanecerá en espera.
La última clase, siempre en esta perspectiva, con el acercamiento a ese filósofo tan singular que ha sido Condorcet, les comenté cómo Freud había interpretado un sueño del Hombre de las ratas, y qué interpretación proponía Lacan, a saber que lo importante, efectivamente, cuando este ser parlante sueña con la hija de Freud que tiene caca en lugar de ojos y Freud dice porque obviamente en ese momento es un descubrimiento, estamos en 1907, es un verdadero descubrimiento, algo nuevo: es fácil de interpretar para alguien que conoce el simbolismo del sueño: finalmente él no la ama por sus lindos ojos, sino por su dinero.
Freud se ha elevado hasta un cierto nivel imaginario y allí se queda.
Lacan retoma esta interpretación en el Discurso de Roma, en 1953, en un contexto muy especial. Es importante porque se trata de una dimensión transferencial muy particular que toma a la comunidad analítica en ese momento: se trata de ¿qué es lo que puede hacer lazo entre los analistas?
Efectivamente a partir de entonces se pueden oír sus dichos: lo que anuda en ese momento a analizante y analista en la transferencia es que si el analizante le ofrenda al analista a nivel imaginario, una hija, es porque, sin saberlo, espera de éste «recibir la alianza bajo la forma en ese sueño clave que le devela su verdadero rostro de la muerte que lo mira con sus ojos de betún ».
La interpretación poética de Lacan que supera toda significación, que pule, es aquella del hacha de la Historia. Supone, claro está, en ese particular momento de la transferencia, algo que intentaré transmitir nuevamente, porque creo que es importante, dado que puede permitir en algún momento de la transferencia, el advenimiento de un tiempo nuevo que permita algo nuevo.
Volvamos a los tres prisioneros al final de la guerra, el apólogo que construye Lacan lo retomará en varias oportunidades, es algo que insiste mucho en Lacan, y me interesa recalcar en particular, que la solución, la salida de la prisión no está ligada a aquello que ve en el otro, dado que a medida que habla de esto, vuelve a eso, es decir que, en la medida en que iter, vuelve, itinera de algún modo, hace un viaje, de manera que en los años 1974-75, dirá que todo lo que había elaborado hasta entonces, en particular acerca de lo que uno podía pensar del otro, no es importante.
Lo importante es que en algún momento cada uno de los tres se encuentra en la misma posición, que es ser objeto (a), ser reducido a lo que es en tanto resto bajo la mirada de los otros dos, que bien podrían ser 4, 6, 7,8…
En realidad, esos otros dos constituyen lo que él denomina en ese momento lo Uno, «Hay de lo Uno ». Es decir que creo que se puede ir en esa dirección, el analista, porque sólo hay una transferencia, también lo dirá en ese Discurso de Roma, sólo hay una transferencia, la del analista en definitiva el analizante va a solicitar, de alguna manera, el modo imaginario y si el analista es puesto en movimiento por cierto tipo de transferencia que tiene que ver con lo insólito, lo invisible y lo inmaterial, algo entonces va a permitir avanzar, debido al silencio de la significación, en dirección al don simbólico, es decir aquello que adviene como respuesta al encuentro de la experiencia de mortificación que hemos convocado como esencial. ¿Por qué?
Porque pone en evidencia la importancia del cuerpo del analista. ¿Qué es el cuerpo del ser parlante? ¿Qué es la voz como objeto en el analista? ¿Qué es el sonido en la transferencia? También quisiera decir, antes de continuar que si en 1953, Lacan escribe RSI, también es el año en que se descubre la estructura de otras tres letras: ADN. Es bastante extraño que haya al mismo tiempo un escrito que brinde en una escritura los datos de la ciencia y los datos del psicoanálisis.
Y podríamos decir que son del mismo paño, ya que conocemos perfectamente la estructura del ADN a nivel bioquímico, eso no es problemático, pero sabemos que el ADN conjugado con el ARN genera proteínas complejas que van a constituir a todo ser vivo. Ahora bien, a mi me resulta perturbador creo que Lacan habla del tema en dos o tres oportunidades bastante rápido en algún Seminario, no recuerdo en cual, lo perturbador, es que lo importante a nivel de esas tres letras ADN, está relacionado a la manera en que se va a ir complejizando la organización de esa estructura. Se conoce la estructura bioquímica, pero todo el interés va a estar en la complejización de las distintas disposiciones.
De igual modo, es fácil describir lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario, pero la cuestión es saber cómo se sostiene el nudo, aunque se sepa que lo Real es el que lo hace, aunque sepamos que el objeto (a) es el que sostiene el nudo.
Podríamos decir que en la transferencia es otra manera de retomar lo que acabo de decir puede haber en un momento, la posibilidad para el analista de ser movido porque hay algo relacionado con un movimiento pulsional, de ser movido de manera tal, que sea el soberano que permite sostener el nudo, de alguna manera. Sería una forma de retomar lo que éste puede oír y no comprender; es decir que en la aparición de este ordenamiento, no se trata del pensamiento y de la comprensión, sino de un momento en que el pensamiento presente calla.
Es necesario ese tiempo de anonadamiento, Kränkung, que Lacan escribe como barra sobre la S, tiempo de efracción, de irrupción de lo Real. ¿Pero puede éste ser aceptado? ¿Acaso es posible decir que sí, a ese algo, a ese resto que aparece en aquel momento? Esa es la cuestión.
De ser así, en ese momento tendría que ser posible cierto anudamiento pienso que podríamos decir « soberano », veremos por qué más adelante, si nos alcanza el tiempo o bien diremos, un anudamiento « noble », nobilis, viene de gnobilis, y basta con agregar una « i » adelante para pasar a lo innoble… Basta con un cierto tipo de anudamiento que está en el lenguaje, en las palabras que menciono, y no en la categoría de los aristócratas. Basta con que algo funcione a nivel mismo del lenguaje para que el anudamiento del nobilis, del noble, funcione de alguna manera y deje oír algo del cuerpo y del goce del cuerpo.
Ese sería, el cuerpo de la lengua, el topos donde algo se oye pero no con las orejas, algo que se ve pero que es invisible, punto sobre el cual quisiera detenerme, dado que efectivamente en ese momento nos encontramos en esta configuración totalmente impensable, donde es a partir del tres, es decir de lo real, que se accede al dos.
Cuando razonamos espontáneamente, pasamos obviamente del dos al tres, la dimensión del tres, de lo real es efectivamente lo que descubre Freud y que será nombrada particularmente por Lacan, conduce a un nivel que no es el de los datos históricos.
Cuando alguien habla en el marco de una cura, está construyendo algo. Pero ¿qué puede ocurrir de nuevo si el analista no se queda con los datos históricos comprensivos, y en algún momento funciona algo que está más allá de estos datos que están del lado del placer o del displacer?
Para avanzar, volvamos a Condorcet, a ese « Condor» que descubren en el suelo a las 14 horas, el 29 de marzo de 1794, con el rostro contra el suelo, los brazos a lo largo del cuerpo.
En un primer plano tenemos la autopsia, la opsis, lo que se ve, es decir, ¿de qué murió? Y se observa que le ha salido sangre de la nariz. No hay verdaderamente autopsia, pero ocurre algo de ese orden, le revisan los bolsillos, se investiga por ese lado, y termina con un sello en la frente, que es el sello de la prisión en que estaba y que debía dejar al día siguiente para ser llevado a la guillotina luego de comparecer por una cuestión de forma, ante el Tribunal Revolucionario.
La cuestión que queda como resto, el hallazgo, el único valioso, es por qué se fue comprometiendo progresivamente con un espíritu revolucionario, y no como terrorista.
Condorcet transmite, que se puede ser revolucionario sin ser partícipe del terror. Pero, en un momento, se ve tomado por lo real que encuentra en él. Más precisamente, lo real con el que se topa en los terroristas, Robespierre en particular que lo paraliza. Y se ve superado por la musa en continuidad real que lo empuja a salir de su reserva para escapar de la experiencia de mortificación que no puede aceptar. Como Freud, como nosotros, no puede no abrirla, más exactamente escribir.
Cae al suelo aspirado por el terror que se va desencadenando…
Deberá esconderse y entonces adviene otra cosa, porque oye algo en la voz de su mujer.
Cuando quería demostrar que no era un traidor a la Nación, es decir, callar, su mujer, Sophie, va a significarle un día imagino junto a ustedes que ésta debe haber visto esa fijeza de lo real sobre su cuerpo que escriba algo que ella sabe que él sabe: Esbozo de un cuadro histórico.
No se trata de historia, está la palabra « cuadro» que es muy importante: es un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano. A menudo escriben el título : Esbozo del cuadro.
Un cuadro…me dejé llevar por la palabra «cuadro» para pensar que también es un cuadro el que nos deja con ese cuerpo. En nuestro último encuentro, les comenté que ese cuerpo extendido me hacía recordar el sacramento de la ordenación, entonces fui a leerlo nuevamente, para saber cómo quedan los brazos con respecto al tronco.
Efectivamente ¿dónde están los brazos? Y bien, no está precisado. Lo único que se dice del ritual, es que el ordenante está « pro sternado », pro sternum. Y cuando conversé con un sacerdote, me dijo que las manos estaban cruzadas debajo de la frente. Esto es lo que el uso desarrolló y retuvo, aquello que se ve. También podría ser que los brazos estén extendidos a lo largo del tronco del cuerpo, ya que no está definido.
Esta dimensión del tronco del cuerpo antes de las ramificaciones que aparecen como miembros del cuerpo, es una cuestión que importa, porque creo que puede justamente revolucionarnos en el sentido en que nos saca de esa especie de torniquete en la significación, lo cual no deja de evocar que y es totalmente paradójico, pero es para el receptor, para el que lo ve, habría una relación con el goce.
Por supuesto el cuerpo que está delante nuestro no es el que goza como tal, aunque…no se sabe bien qué ocurre en ese momento. ¿Qué pasa cuando miramos un cadáver? Seguramente han vivido esta experiencia, al cabo de un cierto tiempo, se ve que no está inmóvil.
Obviamente, eso viene de nosotros. Pero igualmente hay algo que hace que no podamos olvidar fácilmente lo real del cadáver porque pone en movimiento algo en nosotros. Entonces, ¿por qué la guillotina? ¿Qué piensa la guillotina al respecto? Tal vez Sansón tenía alguna idea, pero guardó el silencio, aunque no del todo. Los dejo con esta pista.