Sonécrit, el sitio de Jean Charmoille : psicoanalista, psiquiatra, psicólogo, fort tenor

Seminario 2008-2009

HORS DEUX

Segundo miércoles de cada mes a las 21h15, desde octubre de 2008 a junio de 2009,
4 place Saint Germain des Près, 75006 Paris, Salle des Bibliothèques

El punto que somos

Arte Psicoanálisis Político

Puede escucharse en nuestro seminario "Imagen de la vida, vida de la imagen", que lo que nos une a la imagen, es que somos seres de dos dimensiones. A pesar de la apariencia, no tenemos el sentido del volumen.

El pensar y el pensamiento giran en una esfera, según reglas definidas. El tiempo posee la misma topografía. Como la lengua permite oírlo, éste "se hace", como el espacio, a nuestra imagen. Tenemos una vocación por el plano, el nombre.

Pensamos, escribimos more geométrico. Por supuesto podemos imaginar los tres planos de los datos cartesianos. Pero cuando se trata de asirlos juntos, nos cuesta mucho: nos falta profundidad.

El abrazo nos recuerda que lo que adoramos en el ser amado, es el perfil, la silueta, la proyección: siempre nos encanta eso y nada más.

El imaginario es de oro, nos adormece. Dirige las historias de la historia que no cesa de escribirse siempre de la misma manera. Freud llama a esta necesidad, repetición.

Hasta alcanzar con las manos otro espacio, otro tiempo, espacio-tiempo, el del Otro en que se posa el significante.

Es raro que nunca haya sido hallado antes del psicoanálisis.

Como el aplanamiento no puede asirlo, experimentar es lo mejor que podamos hacer para aproximarnos a éste.

Lacan manipula ovillos de hilo y dibuja en un pizarrón negro. ¿Se equivoca? No importa. Vuelve a éstos, pide opiniones. Algunos creen que está loco. Nada lo detiene. Está tomado por esa escritura que le permite la experiencia del nudo borromeo.

Ha buscado ese nudo durante su juventud disecando cadáveres en la facultad de medicina. En vano.

Antes, la iniciación y sus ritos podían servir para eso. Actualmente, lo único que podemos hacer es garabatear.

Un día lo ha visto surgir. Desde entonces, ese algo que no tiene ningún tipo de ser, que no está en el espacio geométrico, no lo ha dejado.

Hay tres dimensiones en el espacio. Pero lo importante no es eso, es que tres, dan con-sistencia, "cuerpo-sistencia" , dice con sorpresa.

Ese saber, su estatuto, implica que ya hay de eso en el Otro "y que ha de ser tomado (…) su costo es lo que lo evalúa, no como de cambio sino como de uso. El saber vale exactamente lo que cuesta, mucho (beau-coût), porque uno tiene que arriesgar el pellejo, porque resulta difícil (…) menos adquirirlo que gozarlo" (20 de marzo de 1973).

Gozar del saber, es alcanzar un trozo de real que ya no es la tercera dimensión aparecida al lado de las otras dos, sino aquello que las hace tres. Instante inolvidable.

Tres, para que haya punto de tirantez.

Nuestro tiempo pasa tironeándonos entre simbólico, imaginario y real.

El ser parlante es trino. Es lo verdadero de la religión, lo verdadero de la verdadera, la romana, lo verdadero de la trinidad.

Al principio estaba el punto.

El punto, es lo que somos en el mejor de los casos.

Ese saber nos ha encontrado, un día, cuando hemos aceptado (j’oui)/gozado (joui), consentido el "si" (oui), sin el saber, cuando tres nos ha sonado con su "cuerpo-sistencia" en lo insólito del grito de Don Juan.

Desde entonces, nuestra experiencia de psicoanalista se ha emparentado con la del tenor lírico amateur: siguiendo a Lacan con sus ovillos, estiramos vocales al cantar el registro de la ópera italiana del siglo XIX (Verdi, Donizetti, Puccini).

Oír el saber del cuerpo que "se goza".

Sería el llamado de Lacan a los psicoanalistas (congreso de l’E.F.P. en Paris en 1978) :

"¿Cómo es posible que haya gente que se cura por la operación del significante? (…) ¿Cómo es que le susurramos al sujeto que llega al análisis algo cuyo efecto es curarlo?"

Escuchando historias sobre la sexualidad y el amor al padre en las histéricas que padecen síntomas, Freud transmite que el psicoanalista opera por la palabra y sólo por la palabra.
Lo que oye, lo que se dice a partir de lo que él designa "Unbewusst" participa del equívoco, equivalencia de sonido y sentido en el principio del chiste.

Lacan avanza a partir de Freud pero tomando distancia de su fantasma de enganchar el psicoanálisis al vagón de la ciencia.

Cuestiona sus dichos. La audacia, es oír su decir.

Freud descifra y Lacan no se queda con los desarrollos de los enunciados freudianos.
Muestra lo que no se demuestra, sino que se lee a partir de lo que se liga por encima, por debajo, una vez, dos veces, hasta seis.
Teje el saber del "Unbewusst" como un saber-hacer con "lalangue" :
"el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante" (19/12/1972).

"el significado, no es lo que se oye . Lo que se oye, es el significante. el significado, es el efecto del significante" (9/01/1973).

Como toca el campo del goce del cuerpo del Otro, el significante abre los límites de la interpretación que formaliza según cuatro modalidades lógicas:

- lo necesario, aquello que no cesa de escribirse.
- lo imposible, aquello que no cesa de no escribirse.
- lo contingente, aquello que cesa de no escribirse.
- lo posible, aquello que cesa de escribirse.

Habitualmente, necesario recubre imposible como dan cuenta los dos que se llevan como rey y reina, el discurso del amo y el discurso universitario. Y el ser hablante sigue dando vueltas sin saberlo como "todo" hombre.

Puede ser, como lo dice la lengua, que ocurra un acontecimiento – el amor está en el horizonte - para que la producción de "una" mujer revele lo imposible como posible en espera.

El psicoanálisis es un saber nuevo que aparece en cierto momento de la historia del ser parlante cuando cesa lo que no cesa de escribirse (necesario), puede ser (posible) que lo que no cesa de no escribirse (imposible), cese de no escribirse (contingente).

El hallazgo es la trenza, saber que parte del punto de tirantez que anuda estas cuatro modalidades con las cuatro fórmulas ya propuestas de la sexuación.

La pregunta por Freud lanzada al cabo de treinta años de experiencia del alma femenina, "Was will das Weib ?" toma todo su vigor.

Lacan lo anuncia con prudencia el 21 de mayo de 1974 :

"el punto en que estoy, (…) es que hay un lazo – pero hay que saber cual – entre el sexo y la palabra"

El psicoanalista opera con la palabra y sólo con la palabra, pero hay Otra cosa que abre la puerta sobre lo incalculable del goce del cuerpo, en perjuicio de la ciencia que se apoya en el ser del discurso del ser para mí y del discurso unido-hacia-citera.

El acto psicoanalítico es el resultado de un "arrinconamiento sin remedio" entre el sexo y la palabra, lazo social y de ese hecho político que escribe el discurso analítico con cuatro letras.

"El ser sexuado no se autoriza sino por sí solo y algunos más."

Paris, 20 de agosto de 2008, Jean Charmoille

1 NdT : juego de palabras entre “beaucoup” (mucho) y su homofónico “beau-coût” (bello costo).
2 NdT: Juego de palabras basado en la homofonía de “maître” (amo) y “m’être” (ser para mi).
3 NdT: Homofonía de “universitaire” (universitario) y “uni-vers-Cythère” (unido hacia Citera).


Seminario 2007-2008

Imagen de la vida, vida de la imagen

Mientras que los "medios" se empeñan en hacer creer que les imágenes son nuestro destino, ¿por qué reivindican éstas otro destino para el ser hablante?

Proponemos algunos lineamientos de una historia que comenzó hace 2000 años con un acontecimiento sin precedentes propuesto como un misterio: encarnación viva del padre, el hijo es su imagen invisible.
Un saber de la vida es supuesto en la imagen. El pensamiento patrístico sensible a esa inasible apuesta inicia los intercambios.

Es demasiado para el poder temporal que no conoce sino el peso político de la imagen. El emperador romano Constantino I reúne al concilio de Nicea en el año 325 para detener la elaboración que comenzaba a avanzar.
Pero la vida de la imagen está lejos de la fijeza de los dogmas, encuentra refugio en Bizancio, en el secreto de la visibilidad de los íconos.

Ante su creciente profusión, el emperador bizantino Constantino V se rodea de teólogos y desencadena la primera crisis de la iconoclasia en 754. Será reducida luego de su muerte por el Concilio de Nicea II en 787. Treinta años después, el poder político reincide de la mano de León V. Los argumentos son más sutiles. Los Padres de la iglesia deberán recurrir al Organon de Aristóteles para dar cuenta de su iconofilia.

Pasan los años, Roma vuelve al primer plano. El Renacimiento italiano y las Luces de los Enciclopedistas optan por la Opsis. Se desarrollan otras imágenes que se verán rechazadas por la iglesia y el poder político.
¿Acaso la deriva corporal contemporánea exhibida por el espectáculo de las visibilidades mundanas habrá olvidado que la vida de la imagen es la imagen de la vida, de ser invisible?

El psicoanálisis sería la respuesta desde hace un siglo, en la medida en que puede crearse en la transferencia una articulación viva entre el sexo y la palabra (Lacan, el 21 de mayo de 1974).
Tal es el desafío de este seminario abierto a toda persona interesada.

En Paris, el segundo miércoles de cada mes a las 21H15. Comienzo: 10 de octubre.
4, place Saint-Germain-des-Prés, 75006 - Paris


Estos dos textos son puntuaciones del seminario "Imagen de la vida, vida de la imagen "y de la conferencia del 8 de diciembre de 2007 dictada en Saint Paul de Vence (Francia).
Tratándose de conferencias sin notas escritas, figuran en video en francés, la lengua en que fueron dichas.

El enigma de toda imagen *

Todo nos lleva a olvidar el enigma de toda imagen en la medida en que la omnipresencia de lo visual, ya sea mundana, científica, política, religiosa, cultural, nos coloca en una posición de ser mirado y no basta con rebelarse para cambiar algo, dado que es una manera más de ser mantenido en ese ser para y por el Otro omnividente.
Entonces, ek-sistir a esta realidad que el psicoanálisis de la transferencia devela como realidad del fantasma, no va de suyo.
Para avanzar, el psicoanalista se sostiene, en el hecho de que no hay realidad pre-discursiva. La conferencia del 8 de diciembre "el enigma de toda imagen", así como el seminario actual "Imagen de la vida, vida de la imagen" se apoya en esa apuesta de la transferencia – no hay realidad sino a partir del discurso- para retornar al pasaje del ídolo a la imagen para el griego pagano y a aquél de la ley oral a la ley escrita para el judío piadoso. Tal es el a teismo del psicoanalista.

Es posible entonces acercarse al encuentro fallido del pueblo elegido con el mundo pagano, interrogando la encarnación, justamente, de otro modo que como forma humana revelada de Dios para redimir la falta original, en la medida en que el cristianismo, que se presenta como la prueba evidente de dicha revelación, la cristaliza en el más indiscutible de los dogmas.
Esta apuesta supone acercarse al evangelio como a todo discurso, como laico, es decir en el espacio del ser parlante instaurado nuevamente por el lenguaje a partir de las referencias lacanianas de lo Real, de lo Simbólico y de lo Imaginario, y no en el de la sustancia pensante y de la sustancia extendida que construye la historia y sus historias, siempre las mismas.

Entonces, al "Goza" del mandamiento que fija las imágenes comentadas con palabras, puede respondérsele un "Oigo" enigmático del sujeto de La Ley en que el goce no sabría ser mas que entre líneas : la imagen es llevada a nivel del cuadro.

Dos preguntas: ¿en qué, el dialogo entre Jacques Lacan y su hermano Marc-François Lacan se fundaría en lo real del goce sobrentendido en el evangelio para decirle "si" al saber en juego en la praxis analítica? ¿En qué gozar del saber es el desafío de la enseñanza de Jacques Lacan?


Paris, 17 de febrero de 2008, Jean Charmoille

Gabrièla Yankélévich, "traductora al español"


* Escrito luego de la conferencia del 8 de diciembre de 2007 y de los seminarios en video en www.sonecrit.com